La uva, tras ser controlada su madurez,  es recolectada a mano, seleccionada en la misma cepa y trasportada en cajas de 15 kg hasta el lagar. 

En todo el proceso se evita tanto la rotura de las uvas y el calentamiento de estas.

 

Una vez recepcionada la uva es despalillada y estrujada levemente pasando a la fermentación mediante maceración. 

Diariamente se hacen un remontado con bomba y un bazuqueo para homogeneizar la fermentación.  Realizando controles diarios de temperatura y densidad. 

Finalmente se descuba en caliente, finalizando la fermentación en sus finas lías.